miércoles, 13 de enero de 2016

Anoche soñé contigo

Anoche soñé contigo, estabamos en casa. No recuerdo el color de la pared, el tipo de piso o los muebles que teníamos; lo que si recuerdo claramente es que llegabas de la calle con papá, yo estaba en casa.

Cuando los vi entrar estaba tan sorprendida, verte entrar por esa puerta tan... normal, tan sana, tan feliz. Te dije emocionada: mamá, estás aqui!! Y volteaste a verme sonriendo y me dijiste: si, aquí estoy.

- Pero...?? De verdad?? Puedo abrazarte??
- Ven

Y me extendiste tus brazos, cortitos como tu, con tus manos pequeñitas. Veía tu amor saliendo en tu mirada como siempre que te acercabas a mi para abrazarme, feliz de hacerlo.

Y cuando estabamos cerca te pregunté:

- Pero, que pasó?
- Ya estoy aquí, todo fue un mal sueño.

Y me abrazaste. Yo no podía creerlo, cómo podía ser posible? Y todo lo que habíamos pasado? Todo eso? Seguro estoy soñando, pensé.

Si es verdad que estoy soñando entonces cuando te abrace no sentiré nada, es como pellizcarte en un sueño y no te duele porque estás dormido. Pensaba todo eso tan rápido como cuando chocas y tu vida pasa completa frente a ti.

Y cuando por fin me tocaste con tus manos, éstas estaban calientes, casi me quemaban, como siempre las tuviste.

Las sentí! Las sentí! Están calientes, casi me queman! Siento tu calor mamá! No estoy dormida, es verdad, era un mal sueño, solo soñé algo horrible y por fin estamos bien! Estamos bien!

Y entonces te abracé por horas, no podía soltarte, me sentí tan feliz. Estabas ahí y yo estaba contigo otra vez.

Te dije que te amaba, que estaba feliz de que estuvieramos juntos otra vez, que seríamos muy felices, que no te quería soltar.

Te pregunté si podía abrazarte para siempre, si podía durar horas abrazándote y me apretaste mas. Dijiste: para eso vine, estoy aquí.

Estuve ahí, estuviste ahí, nos abrazamos, te sentí tan real, solo había sido un sueño y habíamos despertado. Y de pronto, en algún momento y sin querer, me volví a quedar dormida...

Espero me despiertes pronto otra vez.

Te amo mamá.

domingo, 3 de enero de 2016

Semanario

Te lloré literalmente hasta cansarme,
Te lloré literalmente hasta dolerme el alma,
Te lloré literalmente hasta quedarme sin lágrimas, hasta quemarme la piel, hasta dolerme el cuerpo entero, hasta trabarse mi quijada, hasta que los ojos se cerraran de hinchazón, hasta  quedarme dormida, hasta que las palabras se agotaron, hasta acabarme el papel, hasta acabarme la pluma, hasta sentirme vacía, hasta no tener con que llorar.

Te he llorado días enteros y te he visto por doquier. La casa, el auto, la calle, las personas, las frases, los lugares, las películas, los momentos, mi familia; todo me recuerda a ti.

- Cuánto tiempo le lloraste a tu mamá?
- Su partida siempre va a doler, solo que eventualmente dejarás de llorar cuando pienses en ella. Con el tiempo tus recuerdos dejarán de estar llenos de lágrimas y comenzarás a recordarla con felicidad.

No tengo idea cuánto tiempo más te he de llorar, muy probablemente la vida entera. Si mis lágrimas cambiarán o no su cantidad, intensidad o sentimiento? De eso no tengo la más mínima idea, lo que si sé es que tuve la madre ideal para mi.

Dicen que ahora descansas, que estás en el cielo, que ya no sufres, que eres mi ángel, que nunca te irás, que me acompañarás y cuidarás toda la vida, que sea fuerte, que todo pasará, que pronto todo será diferente, que algún día lo entenderé, que el día que me toque a mí te veré esperándome. Dicen tanto y yo sé tan poco.

Te amo mamá.
Siempre juntas, aunque sea de un modo que efectivamente no alcance a comprender.
Te amo.

martes, 22 de septiembre de 2015

The sweet love between the moon and the deep blue sea

La Luna ha estado ahí por tantos años, tantos que ha perdido la cuenta muchas veces. A la distancia ha conseguido hacer algunos amigos, asteroides, estrellas, planetas.

Uno en especial desde el inicio le llamó, uno de un color inigualable, de una fuerza imposible y un carácter tormentoso y suave a la vez.

Conoce muchas de sus caras, las ha recorrido todas una y otra vez.

La Luna lo mira, lo sueña, ha deseado repetidamente tocarle, sentirle recorrer cada cráter de su superficie, lo imagina penetrando hasta lo mas profundo de sus cavernas lunares, humedeciendo sus tierras, escurriendo como ríos por doquier. Sueña con amarle eternamente y un día poder ser poseída por sus aguas.

El Mar, profundo como los ojos huecos e infinitos de Medusa, también sabe que la Luna está ahí: arriba, mirándole sin cansancio ni reclamo. Piensa que ella tiene el brillo mas hermoso que jamás ha visto.

El Mar se esfuerza, se evapora buscando alcanzarla y después se llueve entero de tristeza de no conseguir tocarle. En las noches de marea, alza alto sus brazos marinos con esperanzas de poder acariciar su superficie plateada, pero nada, nada; sin importar cual altas sean sus olas, que tan fuertes sus mareas o estruendosas sus tormentas.

La Luna llora también, llora y muestra a la Tierra solo la mitad de ella: a la que nunca verán llorar, pues la pena a su amor el Mar quiere evitar.

Después, cuando el Mar se calma y la Luna se repone, ante la resignación de su distancia que se opone, hacen un pacto entre los dos: se han declarado amor eterno y un lenguaje que en silencio los juntó.

Se aman en silencio en las noches enrojecidas, el color de la pasión. La Luna encendida de deseo toca a su amor el Mar con una luz que aturde, que lo incendia por completo hasta sus mas profundas aguas. Ese color incandescente son sus brazos que cruzan el tiempo y las distancias, que acarician sin recelo a su amante náufrago. Y él simplemente se rinde a sus antojos y le restriega sus aguas como felino ronroneante entre sus hilos encendidos.

Esas noches rojas no te bañes en aguas marinas si quieres dormir, porque la pasión de la Luna y el Mar te harán arder de fiebre sin sentido, te harán desear nadar desnudo en sus aguas eróticas. Y dicen, los que saben, que puedes sentir sus caricias sobre tu piel, pero que nunca mas regresan, no pueden, no deben, no quieren volver. Dicen los que saben, que eso cuentan los fantasmas nocturnos con la brisa marina como su voz.

https://youtu.be/raZWhRYfhMo

lunes, 20 de julio de 2015

:: soberbia

Entre el extrañarte y mi soberbia me mantengo, me sujeto de un barandal de cristal.

domingo, 12 de julio de 2015

Sin título

"Dios te bendiga" fue su despedida.
Se debe avanzar y mirar atrás no es uno de los ingredientes de esa receta.
Así que ni caracoles ni pelotas de béisbol.
Esperando mi carta llegue aún sin la paloma mensajera, la firmo con tinta mecanografiada.
No hay receta para la carta final.

Gracias siempre por el amor, las risas, los abrazos, las películas, los viajes, los regaños, los desayunos a las 2 de la tarde los domingos, los regalos, las historias, los pelos de perro en las sábanas al dormir, los rompecabezas en 3D con bloques de plástico para volar en naves espaciales, los estrenos, los conciertos, las sonrisas, por dejarme llorar en una roca afuera de tu casa porque no me merecía dormir adentro, por dejarme vomitar tu auto, por reírte de mis chistes, por comerte los biscochos desinflados que te preparé, por dejarme el gusto por los comics, por jugar como dos niños a hacernos cosquillas, por complacerme, por cuidarme, por amarme.

Gracias por regalarme pelis vintage de heroínas ninfómanas, científicos espaciales diminutos viajando dentro del cuerpo de un incauto, o aquella en la que lloro al tener que despedirme de los monstruos infantiles.

Gracias por el estadio de béisbol, los autos de carreras y el fútbol de veteranos.

Gracias sin duda también, por dejarle conocer a mi cuerpo y a mi piel lo satisfactorio del deseo y por saciar siempre a mi sexualidad.

Con cariño y con amor: gracias Mc, siempre gracias.

domingo, 19 de abril de 2015

::: síntesis

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Le pedí un beso y entonces el se fue.

Me contestó:
Quizás yo no beso como tu quieres que bese.


Entonces me pregunté: cuáles son las diferentes formas de besar?
Con lengua, sin lengua, de piquito, en la boca, en la frente, en las manos, en los hombros...
 

Se me ocurrieron mil formas de besar, al final, ninguna de las imaginadas eran las formas en las que el me besaba, mucho menos las formas en las que esperaba que alguien (quien fuera, incluso el, me pudiesen besar).

Entonces pensé las veces que yo hubiese negado un beso.
La respuesta fue triste, no devastadora, conozco los momentos devastadores y no era uno de esos. Sin embargo, me di un momento de abstracción, uno de esos en los que sales de la escena y ves todo como si no estuvieras ahí, o peor aún, uno de esos en los que estás pero nadie nota que, al menos momentáneamente, has desaparecido.


Y entonces me di cuenta que en efecto si estaba o no, no había diferencia.

Es justo entonces cuando uno se pregunta: cuál es la verdadera diferencia?
Pero no la diferencia entre estar y no estar, sino la diferencia de que a quien quieres besar no note la diferencia de tu ausencia.


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sábado, 14 de febrero de 2015

::: en un 14 de febrero

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La verdad es que me resisto a la idea del romance y las joterías del 14 de febrero.
En general la idea de la pareja de ensueño, las flores, los chocolates, los regalos, poemas y cursilerías, ser tierno con quien compartes tu tiempo... lo he convertido en una negación necia más que en una convicción real y bien fundada.

De la mano con la imagen de la chica cursi, le he dicho NO al romance más de una vez, prefiriendo ser la chica revoltosa que se comporta como un niño y trae las rodillas raspadas y los zapatos con lodo en vez de un moño rosa en el cabello largo y 100 veces cepillado.

Sin embargo, debo reconocer que me enredo en mis sabanas viendo películas que hablan de amor, que lloro con los finales felices de las chicas que nunca se quisieron enamorar y que la vida las sacude con el hombre de su vida, con las frases que retan a esas mentes y corazones necios y les dicen: "a veces perder el equilibrio por amor es parte de tener una vida equilibrada".

Debo aceptar que me aterra a veces la idea de enamorarme otra vez, que quizás por eso evado casi a toda costa el hecho, aún así, creo en los cuentos de hadas y en que mi persona favorita está por ahí, en que nos encontraremos y será mágico, como siempre lo he imaginado: ese encuentro inesperado en el que ves a alguien y quizás en ese preciso  momento no descifras lo que pasa alrededor, pero que en algún punto tu alma entiende, tu espíritu lo reconoce y entonces sabes que nunca más la vida volverá a ser igual.

Si, soñar no mata a nadie y por el contrario construye deseos que, si los deseas con el corazón y con el alma, estoy segura sucederá.

Feliz 14 de febrero a todos.


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