sábado, 25 de octubre de 2014

:: Kaknab Aal

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Mi madre decía que yo soy hijo del mar, que yo vine con la espuma de las olas y la sal del agua marina. Cuando llegó a vivir aquí lo hizo para dedicarse a ser feliz.

La primera vez que tocó estas playas sintió como si le dijeran: bienvenida a casa, te estába esperando. La última noche aquí antes de partir, hubo eclipse total de luna. La luna estaba redonda y enorme, de un color rojo incendiado y parecía que iba a caer al mar, que bueno que eso no sucedió porque habría prendido la playa entera como si le hubiesen derramado petróleo crudo. El mar estaba tranquilo y brillaba impresionante, las pequeñas olas se estrellaban en la orilla y parecía que traían escarcha plateada y luminosa que terminaba desvaneciéndose en la arena. La orilla de la playa se veía naranja entera, pues la luna si bien no quemó al mar, si iluminaba la arena de una vista espectacular, como si toda ella y su orilla estuvieran bordeadas de velas encendidas al ras de los pies, casi podían verse sus llamas bailar al ritmo de la brisa marina, el canto de las olas estrelladas del mar y el viento salado de Oaxaca.

Mi madre estaba sentada a la orilla de la playa, sus piernas se mojaban al vaivén del mar, jugaba con sus manos en la arena, enterrando sus dedos en ella y después lavándolos en el agua. Parecía una niña jugando a enterrarse en la arena, cuando me acerqué a verla bien, miró mi cara con unos ojos juguetones y me dijo infantilmente: ¿me ayudas a enterrarme?

Mi madre siempre tuvo mucho de niña en su interior.

Después de jugar a cubrirla completa hasta el cuello con arena, se quedó ahí hasta que el agua se llevo poco a poco cada grano de su piel. Se sentó y con la yema de sus dedos acariciaba sus labios, después los lamió, sonrió y con los ojos cerrados respiró profundamente hasta que sus pulmones se saturasen, retuvo la respiración tanto tiempo que creo pasaron al menos un par de minutos, de no ser porque mantenía su postura erguida, habría pensado que estaba desmayada o fuera de sí. 

Me acerqué de nuevo (aunque en realidad nunca me fui), abrió los ojos y sonriéndome me toco los labios: ahora lámelos -me dijo. Tomó dos puños de arena, uno con cada mano, y talló mis brazos y piernas desnudos con ella: siente cómo te pica la sal -me decía. Bajó mis párpados con sus dedos arenosos y me pidió que viera con los ojos cerrados el universo entero, que le enseñara a mis oídos a escuchar lo que decía el mar con su espuma, que sacara mi lengua de serpiente para probar la salinidad de casa y la humedad de sus aires aún a kilómetros de distancia para siempre saber como volver, que convirtiera mi nariz en caracol y guardara eternamente en sus espirales los aromas marinos, que hiciera mi piel camaleónica con la arena dorada para poder esconderme en ella cada que necesitara protección.

Mientras lo hacía, viajé a  un portal que no logro explicar con claridad, mi nirvana.

Sentí claramente como me abrazó, cálida como solo sus brazos sabían ser, me abrazó cálida, sutil ... y eternamente me abrazó.

Lloré aún con los ojos cerrados pues sabía lo que me esperaba al abrirlos, ella no iba a estar. Se fue con la espuma y la arena y el mar, con la luna enrojecida y la noche incendiada y la sal y la brisa marina. Se fue con la playa y las tardes de soles enormes y los pies descalzos y los caracoles y las conchas y los murmullos del aire cálido de la playa, su playa, su hogar.

Se fue con el mar y en el mar se quedo, el mar la lleva y la trae cada que la quiero ver. Se fue con el mar porque siempre lo amo, siempre estuvo ahí. Mi madre siempre supo de amor.


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martes, 26 de agosto de 2014

::: Clasificados



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Periódico: La palabra al medio día.
Sección: Clasificados.

“Chica sencilla busca acompañante”
 
Requisitos:

Gusto por coger preferentemente diario, que no tema por los lugares públicos o exuberantes, que disfrute de un mañanero adormilado, una escapada a la hora de la comida, una cena corporal con helado de vainilla, frutas y jarabes dulces además de saber disfrutar de un despertar abrupto por las madrugadas.

Que sepa cuando portarse como un animal con su hembra, sin que ello la convierta en una hembra más de su manada y mucho menos el que la trate como a un animal.
 
Que le guste la idea de que lo reciban en vestuarios adecuados para cocinar, lavar, planchar: de esas que tienen prendas cortas y con orillas de tul. Vestimentas que le dejen ver a simple vista y de manera sencilla que la chica está haciendo correctamente su trabajo.

Chico que sepa cuando comportarse como todo un caballero y que no le llame puta a su mujer.
 
Que suavemente y con delicadeza bese constantemente la boca de su acompañante, que muerda suavemente el labio inferior y juegue a arrancarlo sutilmente, que guste de meter la lengua y jugar con la de su pareja, que bese no solo la boca, que le coma el cuello y las orejas, que recorra completa su espalda con labios, lengua y saliva, que mordisquee sus hombros y pezones, que le deje pequeñas marcas en los bordes cóncavos e inferiores de sus senos, que olfatee sus entrepiernas y coma sus ingles como quien lame con paciencia un helado en veranos marinos, que succione su sexo y beba de él como vino amargo reposado, que sepa de juegos de manos y de dedos escurridizos, que acaricie sus piernas y las llene de besos también, que juegue con ellas antes de colgarlas sobre sus hombros para luego entonces la salude desde adentro y la haga llover.
 
Se pide también le guste el sabor de la cerveza con limón y sal, pues tendrá que beberla de vez en vez del cuerpo de la que suscribe con sus condimentos naturales y sus minerales manantiales.

Talla, peso, edad: dispuesta a negociar.
Inteligencia mínima promedio: indispensable.
Hombres casados, con novia, hijos, intensos o locos: favor de abstenerse.
Nivel de compromiso: mejor seamos amigos.

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 .... me convierto en máquina de escribir

lunes, 25 de agosto de 2014

:::: Dummy

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A veces me siento algo cansada de ver las cosas y la vida pasar desde aqui.

No me dejan dormir porque esa maldita luz está siempre encendida, me siento como en escena policiaca, amenazada por esa luz que espera mi declaración, he visto esa escena mil veces en las pantallas planas que cada invierno entran al dos por uno.

Hace tan solo una semana, instalaron una cafetería al lado de la tienda de telas de enfrente, al parecer venden unos pasteles deliciosos, pues todos sus clientes piden una rebanada para cerrar la tarde cansada de por sí. Los sirven con un topping de crema batida y jarabe amarillo, se ven deliciosos. Sería capaz de aceptar vivir una vida entera por siquiera probar una lamida de ese pastel.

Ya viene la final de temporada y eso me estresa, al principio era emocionante pensar en la nueva tendencia, con el tiempo me he dado cuenta que es una farsa completa, no importa cual novedosa sea la próxima, seguro es un refrito de hace por lo menos unos 15 años, estos diseñadores de hoy no tienen imaginación.

Esto es cada vez mas monótono, lo único que me hace sentir mejor son todos estos que se pasean delante mio, ya reconozco a algunos de ellos.

Aline, es una chica simpática pero siempre anda en la luna, no se da cuenta que la bufanda que trae esta fuera de moda, para empezar, tiene el cuello muy corto, la bufanda le desaparece el cuello y se ve realmente mal. Además, es verano aún.... quién usa bufandas en verano? La pobre anda tan preocupada soñando con el chico de sus sueños (literal de sus sueños, pues solo ahi está siquiera cerca de uno), que no se da cuenta que Jorge, el chico del minisuper de la esquina no deja de mirarla cada que entra por su paquete de caramelos salvavidas de cada tercer día.

Jorge por cierto, debería atreverse a decirle que los salvavidas cuestan 8 y no 5 pesos como la monedas que Aline le deja en el mostrador sin siquiera saludarlo. En primera, dejaría de poner de su bolsillo 30 pesos al mes para evitar desacompletar sus cortes, en segunda quizás y así Aline se daría cuenta que debe poner más atención a su alrededor y que en verdad hay quien la nota, quien sabe... en una de esas se da cuenta que Jorge tiene una voz como la de Alberto, el chico que en sus sueños le dice: Aline, que bien te va esa bufanda de colores, combina con los colores de mis dulces favoritos. Quieres un salvavidas?

Jorge trabajaba antes en el puesto de periódicos donde ahora está la Sra. Hernández, la de las gafas grandes y caidas a la nariz. Me pregunto si sabrá leer en verdad? Siempre tiene en sus manos una revista de chismes de farándula, pero a su modo de leer, me da la impresión que no sabe lo que dicen esas letras y que solo las hojea para ver con morbo las fotos de la nueva novia del cantante de moda (casado por cierto), la cual además: 
"seguro tiene senos postizos, lo que hacen estas chicas por andar en un Mercedes nuevo" (dice la Sra. Hernández, mientras su marido hace bajar de su auto una calle atras, a una chica unos años menor que él, Mariane).

Mariane vive en el edificio de enfrente al mío, en uno de los lofts de arriba, la conocí cuando me tocaba cubrir el piso 13, al cual se aferran aqui en llamar 14 por supersticiones, como si el cambiarle el nombre a los números o a las cosas les eximiera de toda naturaleza. Como Mariane, quien insiste en llamarse así cuando su verdadero nombre es María. Ella piensa que Maria suena demasiado corriente para una chica de su clase... entre otras, clase del 82 cuando ella insiste ser clase del 89.

Mariane está segura que su origen es frances, lo asegura por lo claro de sus pechos y sus pezones delicados, su vello púbico rizado, además de sus labios de color rojo carmín natural... naturalmente carmin roche d'Loreal.

Diego, el chico Universitario clase 89 que le ha pedido matrimonio, tiene una especial atracción por ella por parecer mayor. Decidió casarse con ella después de que Cecile, la abogada principal del despacho de su padre, decidiera regresarse a Francia (de donde es originaria) para poner distancia entre los dos, pues lo de ellos no podía ser: que futuro les espera habiendo 13 años de diferencia de edad. 

De eso me enteré cuando vino aqui con ella a comprarle un abrigo muy lindo (curiosamente somos la misma talla). Él trataba de convencerla de quedarse e intentarlo: arriesguémonos (le suplicaba). Ella estaba muda, como pocas veces la ví (pues venía seguido a visitar, le gusta la nueva temporada con aires de Alexander Vauthier). Lo abrazó fuerte, le besó en los labios y se marchó dejando el abrigo en el mostrador. Debo reconocerle que tiene muy buen gusto en las fragancias, me dejó muestra de ello.

Rogelio, mi asistente de look, se ha empeñado en cambiar mi aroma a Coco Chanel por olor a crema batida con jarabe amarillo que se perfectamente de donde viene, parece que le gusta tanto el postre que se niega a lavarse las manos antes de volver a trabajar.
Debe de ser muy bueno ese pastel como para hacerle olvidar que nuevamente cubrirá horas extras para alcanzar a pagar la colegiatura de su hermana Aline.

A veces me da envidia ver tanta vida afuera.
A veces, quisiera estar en su lugar.
A veces quisiera tener el poder de decidir y vivir.Aún cuando quizás termine dando la vida entera por tan solo un pedazo de pastel.



....... Escribiendo detrás de la vitrina, mientras todo pasa


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lunes, 23 de junio de 2014

. . La misma que no es la misma

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No soy la misma que hace dos años, ni que hace 3 o 4. Tampoco que la de hace 6 o 7 en diciembre nublado.
Tengo los mismos brazos pero mudé de piel seguramente.
Las uñas y el cabello también me crecieron.


Mi saliva seguramente sabe diferente.

Mis ojos no ven igual, de hecho ya no uso las gafas para ver a donde sea que mis ojos quieren.

Quizás si soy un poco de cada una de ellas, no sería yo de haber cambiado tanto. Y creo que es divertido pensar en cada una de ellas como tercera persona y verme desde la puerta.

Todo esto es divertido y espero continuar paseando mucho rato más.


Saludos,
desde la puerta.

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martes, 17 de junio de 2014

:: De Mulan

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De esas veces que recuerdo la asexualidad del amor.
Ese amor que se respira y no se ve, que se acaricia y no se mira, que se come con la lengua y sin cubiertos: que se come con las manos, con los dedos, con los pies.

Una vez soñé con una galería, una de esas que guarda cosas viejas: una Venus de tamaño natural en mármol blanco que olía a violeta.

La noche resaltaba el júbilo de su espíritu, pues mientras todos dormían ella quería correr. Corríamos pues llovía y fue sin duda, la noche más húmeda que he podido soñar.

Nos mojamos tanto, que el agua escurría por mis piernas temblorosas de tanto correr. Un frío cosquilleante me recorría desde la punta de mis pies, subía como calambres por mis piernas y torcía mi pelvis contrayendo cada uno de mis músculos. Era un frío camaleónico que de pronto ya no era frío sino calor, un calor que derretía el hielo estalagmático de mi interior, que escurría como miel por mi entrepierna.

Un calor que metamórficamente se volcaba en ardor ácido en mi estómago conforme subía por mi cuerpo y que carcomía mi estómago y todos sus tejidos, que retorcía mis tripas hechas nudos de inquietud. Ardor que subía por mi esófago y se convertía en humo caliente de cigarro al llegar a mi pecho y penetrarse en mis pulmones, que enrojeció mis montes, sus volcanes y los hizo erupcionar.

Contaminación eléctrica que calcinó mis brazos y los retorció hasta enredarse con hilos de cabello del aire escurridizo hasta cansarse de apretarlos y no poderlos retener. Electricidad que crispaba mi cabello suelto, húmedo también.

 Mi garganta, recuerdo cuando simplemente no podía hacer nada mas que jadear porque no sabía si respirar o seguir sosteniendo el aire o soltarlo hasta vaciarse como un saco de arena boca abajo.

Y mi boca... que boca, escurrida hasta sus comisuras de esa lluvia resbalosa como sábila y pegajosa como miel, la misma miel de sus hielos estalácticos.

Mis ojos estaban abiertos aún cuando sus párpados apretaban como prensas.

Esa lluvía no era lluvía, fue mar. Un mar que me azotó como en tormenta oceánica, con sus sales y sus peces, sus especies moribundas y sus algas que me enredaron por los pies y me llevaron hasta el fondo, donde ya no podía respirar, donde solté hasta el más profundo exhalo de mi alma y déjome sin el mas mínimo aliento. Sentí que me moría, pude ver la luz de su horizonte y juraba que era justo donde quería ir y quedarme, aunque lloviera todo el tiempo ¡Que lloviera todo el tiempo! Que arrasara cada tarde y cada noche con mi alma y con mis pieles, con mis dientes, mis cabellos... mis uñas, mis pies... sus pies.

Recuerdo que ese sueño secaba mis dedos de tanto lamerlos buscando preservar su olor marino en las mañanas reposantes de resaca pluvial.

Recuerdo ese sueño como si hubiese pasado en otoño nocturno de ciudades, de ciudades.

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miércoles, 21 de mayo de 2014

: : Así las noches

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Y así es como llega el momento de extrañar, generalmente llega de noche antes de dormir y buscar calor de cama compartida. Otras veces llega al medio día cuando el sol pega tan fuerte que te pones gafas obscuras y recuerdas aquellos color mosca de 10 dolares. También suele llegar al despertar, cuando te ves solo en una cama pequeña pudiendo ser del doble o del triple de su tamaño.

Así es como llega el momento de extrañar también cuando han partido para siempre, cuando al pensarles no hay manera de recordarles mas que en tiempo pasado, pues el único modo de volverles a ver es llegado el momento de partir de este plano terrenal (creyendo en los cuentos espirituales de existir un reencuentro después de muertos). 

Así es como llega el momento en el que uno duda si hemos tomado la decisión correcta y si somos todo lo felices que deseábamos o que sonábamos, o que decíamos, o que creíamos ser. Así es como llega y se queda por un rato, siendo este a veces más largo de lo que uno gustaría. 

Veo a mi padre triste por la partida de su hermano y sin poder llorar. Lo veo pensativo y creo que lamentado no solo por la partida de quien fuera en algunos tiempos más que su hermano, un compañero de vida y de sueños, de triunfos y de fracasos, decepciones, traiciones.... Lo veo quizás meditando el no haber dicho todo lo que el hubiese querido, triste por no haber podido despedirse de él.

Me gustaría que se diera el permiso de llorar sin parar y sacar su pena hoy y todas las que le anteceden a ella. Démosle tiempo y seguro lo hará. Hay quien prefiere llorar solo. Y sé que lo hará.

Me hace pensar y meditar mis propias acciones, si de verdad he dicho todas las veces que he querido un "Te Quiero", "Te Amo", si de verdad he abrazado y besado cuantas veces he deseado hacerlo, si hoy mismo hago lo que realmente me gusta y apasiona hacer.

Esta será una larga noche, vaya que lo será.

Y queriendo decir tantas cosas esta noche, yo decido decir Te Amo a esos hombres maravillosos de mi vida.

Te Amo Papá, y tu dolor aunque no cese, espero sea mas llevadero con tu familia al lado que te ama y que nunca te vamos a dejar. Hablo por Mi Madre, Mi Hermana y por Mí.



.... aquí, diciéndole Te Amo a más de uno de los hombres de mi Vida.


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martes, 22 de abril de 2014

::: El Popo y el Ixtla

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Soñe que era de noche y estaba afuera, sobre una casa.
A lo lejos se escuchaba una cancion tan nocturna y serena como el mismo final del dia.
Olia a casa vieja
Frente a mi, el Popo y el Ixtla iluminados por la Luna
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                                                                                 siempre gracias Universo por los Sueños